El Patito Feo: La historia de un vino que se convirtió en cisne. Iván Vázquez Pateiro, nos presenta su  proyecto, ubicado en la zona de Ribeiro (Orense), desarrolla sus vinos desde 2016 tras su paso por otras denominaciones incluida la del Bierzo. Así nos expresa su filosofía:

“Somos herederos de ese mimo con el que veíamos, primero a nuestros abuelos y luego a nuestros padres, elaborar el vino. Lo hacían a su manera, con esa sabiduría que pasa de generación en generación y que marcaba ese carácter distinto de los vinos del Ribeiro”.

El Patito Feo procura continuar con “ese cuidado que nos inculcaron en casa” sin olvidarse de aplicar lo aprendido durante su formación y trayectoria laboral. Quieren seguir experimentando, “como cuando éramos niños”, y recuperar los métodos de antaño ya olvidados para actualizarlos comprometidos con la variedades autóctonas,  quizás no tan reconocidas, pero que dejan recuerdos difíciles de olvidar.

Unos recuerdos que presenta en nuestro FED 2019, y que materializan en sus vinos de guarda, que no son un método de elaboración, sino una filosofía de consumo donde lo importante es la expresividad que gana el vino con el tiempo. Los Vinos de Guarda se elaboran con un propósito: Su evolución en botella.

No se trata de un envejecimiento tradicional para añadir matices externos al vino. En las Guardas se aprecian las características del mismo en sus distintas etapas de evolución. Hablamos de un desarrollo como el que puede experimentar cualquier persona a lo largo de su vida.

No nacemos siendo adultos. Esa es la filosofía de los Vinos de Guarda. Son vinos que nacen con una personalidad fuerte y en cierto modo rebelde, como un niño o un adolescente. Para luego ir adquiriendo una personalidad en forma de matices, propia de un adulto. Son vinos que se pueden consumir cuando salen al mercado, si nos gustan esas emociones fuertes, pero que ganan y llegan a su momento óptimo de consumo en su madurez.

Así nos presentan:

El Patito Feo: La historia de un vino que se convirtió en cisne