César Márquez pertenece a la novena generación de viticultores de la misma familia dedicados a la viña a través de uno de los proyectos más laureados y reconocidos del Bierzo: Castroventosa.

El fin de su proyecto es que cada uno de sus vinos sea una perfecta representación del lugar del que proceden, respetando el proceso de elaboración e interviniendo lo menos posible. Se trata, al fin y al cabo, de trabajar como antaño.

Después de siete años trabajando a la sombra de Raúl Pérez, al llegar la vendimia de 2015 y con las ideas claras, César comenzó a elaborar el vino de godello con el que siempre soñó: con uvas de cepas centenarias, procedentes de dos parcelas muy específicas y con apenas 650 botellas.

Fiel a sus raíces,  puso el ojo en una de las parcelas más  peculiares del Bierzo: El Rapolao. Este viñedo de no más de tres hectáreas se encuentra en la localidad de Valtuille y entrega uvas a diferentes vignerons, quienes han conseguido unas elaboraciones reconocidas en todo el mundo,

Así, vio la oportunidad de crear su propio vino con el fruto de esa parcela y a la vez elaborar vinos diferentes de lugares muy especiales dentro del Bierzo con otras etiquetas que también estarán junto a El Rapolao presentes en el Festival Estival Demencial (F.E.D.) este viernes: La Salvación Godello, Parajes del Bierzo, Las firmas de Valtuille, El Llano y Pico Ferreira.

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