Hace unos meses nos hemos enterado que el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Bierzo quiere incorporar dos nuevas variedades en su pliego de condiciones: La uva Estaladiña (también conocida como Pan y Carne) y la uva Merenzao.

Además de la inclusión de estas nuevas variedades, el nuevo pliego de condiciones apuesta por la zonificación y poner en valor la elaboración de vinos de municipio, de pueblo o de pedanía, de paraje, de finca o de viñas especiales.

La Estaladiña no se corresponde con ninguna otra variedad y en este momento ya se encuentra reconocida como variedad oficial (B.O.E. del 20 de abril de 2015) y también aprobada como variedad de uva de vinificación en la Comunidad Autónoma de Castilla y León por el Real Decreto 772/2017, de 28 de julio, por el que se regula el  Potencial de Producción Vitícola; su implantación es exclusiva en la comarca del Bierzo.

La Merenzao (también conocida como Bastardo y María Ordoña) está emparentada con la variedad Trousseau originaria de la región francesa de Jura. En la península Ibérica esta variedad tinta se localiza en la comunidad gallega, en el Bierzo y en el norte de Portugal.

El potencial enológico del viñedo berciano es enorme y todavía por desarrollar. Existe una gran superficie de Viñedo muy viejo: en torno al 85% de la superficie de viñedo cuenta con una edad media de 75 años. Aunque las plantaciones mayoritariamente son de la variedad Mencía, también encontramos en el viñedo viejo plantas de variedades autorizadas por la DO como Godello, Doña Blanca, Garnacha Tintorera, Palomino y Malvasía. En menor medida salpicadas por el viñedo viejo se distribuyen algunas variedades como Merenzao, Estaladiña, Negreda, Brancellao, Mandón, etc. Estas variedades están perfectamente adaptadas al medio y han persistido siglos, aunque actualmente se encuentran en peligro de desaparición.

El grupo de trabajo que está desarrollando el nuevo Pliego de Condiciones ha seleccionado las uvas Estaladiña y Merenzao para su inclusión como nuevas variedades autorizadas dado su potencial enológico. Ambas variedades destacan además de por su adaptación al medio por proporcionar vinos de adecuada acidez para realizar envejecimientos y procesos de guarda.

También se está valorando la posibilidad de autorizar vinos elaborados exclusivamente con la variedad Garnacha Tintorera, que actualmente sólo puede ser utilizada en mezcla con la Mencía en una proporción máxima del 15%,

Proceso de Zonificación.

La zonificación es un proceso de clasificación de viñedos que siguiendo un modelo también presente en otros países como Francia, Italia o Alemania, tiene básicamente como objetivo buscar la singularidad de los viñedos y los vinos, así como ensalzar la importancia de su origen en una apuesta por una mayor calidad.

Para ello se valoran criterios muy concretos como pueden ser el tipo de suelo, las prácticas tradicionales en el trabajo en la viña y elaboración del vino, las variedades de uva o el micro-clima, entre otros. Una vez se reconozcan las zonas, el bodeguero o el viticultor deberá certificar la procedencia de esa uva a través de la trazabilidad para poder llevar el nombre de un determinado vino de villa, o vino de paraje.

Eso quedará reflejado en el etiquetado, por ejemplo, Villegas, que es un paraje podría ser utilizado y compartido por aquellos bodegueros que elaboren sus vinos con uvas de sus viñedos y que certifiquen su origen y lo identificarán en la etiqueta como ‘Villegas. Vinos de paraje’, que al mismo tiempo será un vino de Valtuille, de Villafranca y del Bierzo.