Godelia es un momento en el Camino de Santiago, descrito por un peregrino francés para quien esta palabra podría servir para nombrar a «una hermosa del Bierzo: la flor de Pieros. De esas flores que miran hacia el oeste buscando la ruta del peregrino hacia Santiago y el descanso del sol entre las montañas que escoltan la hoya berciana. Buscando en sus espaldas, mochilas llenas de emociones que no pasan desapercibidas en la memoria del viajero».

Su gran virtud reside en que nace como una pasión, a principios de este siglo. Y es que es el amor por la naturaleza lo que lleva a la familia García Rodríguez, fundadores de la bodega, a desarrollar su entusiasmo por la viticultura. Por eso, la tozudez del artista siempre se ha antepuesto al interés comercial. Se trata de no darse por satisfecho hasta crear una obra maestra, llegando a menudo a procesos muy complejos, que requieren la precisión de un relojero y el cariño de una madre.

Todo ello para alcanzar la excelencia y sin perder de vista su lema: «Creamos momentos. Celebramos emociones». Así, esta bodega ubicada en Pieros e inmersa en la cultura y la historia del Camino de Santiago -en cuyo logo ha reinterpretado una de sus imágenes más representativas, la vieira peregrina- apuesta por la diversidad y la versatilidad, con vinos para cada ocasión.

godelia bodega

Cuatro etiquetas

Los ‘festivaleros demenciales’ que se pasen el próximo 27 de julio por el castillo de los Templarios podrán probar cuatro de sus elaboraciones: Godelia Blanco, Godelia Tinto Crianza, Godelia Rosé y Viernes.

El primero está elaborado con un 80% godello y un 20% doña blanca, con una crianza de cinco meses sobre lías finas que aporta cremosidad y volumen en la boca a un vino que, por otra parte, es muy frutal y con notas minerales -ligeramente salinas-. También para tomar fresquito, su rosado 100% mencía se muestra con mucho carácter y delicado, tras una elaboración muy especial y novedosa, que destacan su frescura y su color rosa pálido, con matices azulados.

La uva mencía también llena las botellas del crianza, con 12 meses en barricas de roble francés para dar con la «perfecta expresión» de esta variedad, elevándola a su máximo exponente sin que la madera llegue a taparla, fresco, carnoso y elegante con un gran final de boca, y del tinto joven Viernes, que sirve para un primer acercamiento a esta uva, fácil de beber y sabroso.

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