En el pasado 2017, el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Bierzo (León) ha dado un paso decisivo hacia su subdivisión geográfica según un modelo estrictamente borgoñón, el más ambicioso de los intentados hasta ahora en España junto con el del Priorato, con lo que precisará mucho más el origen de cada vino y, moviéndose por una escala de lo más grande a lo más pequeño, también pondrá en valor las subzonas -lo que sería un vino ‘villages’ en Borgoña- y los viñedos excepcionales.

Se trata de un proceso con el que se pretende afianzar la calidad de los vinos ; un proceso largo que exige del esfuerzo y colaboración de viticultores, bodegueros y el sector de la distribución, y que a la larga podría elevar los precios de la uva. Se pretenden lanzar las primeras etiquetas a finales de 2019 siempre con el visto bueno los veedores del Consejo, que serán los encargados de realizar las minuciosas inspecciones para dejar clara la trazabilidad.

La clasificación de los vinos de acuerdo al nuevo etiquetado de los vinos de la DO Bierzo será:

  • Vino de Villa (municipio o pedanía).
  • Vino de Paraje (correspondiente al ‘lieu-dit’ borgoñón).
  • Vino de Viña Clasificada (como el ‘Premier Cru’).
  • Gran Vino de Viña Clasificada (el ‘Grand Cru’ del Bierzo).

Esta modalidad será para las bodegas que opten por acogerse a esta designación que es compatible con la que está actualmente en vigor: la DO Bierzo sin más calificativo se convierte así en lo que un Borgoña regional sería.

La DO espera que este cambio repercuta directamente en la mejora del precio del vino, de la uva y en frenar el abandono de viñedos y promover la recuperación de las parcelas en desuso fortaleciendo el sector vitivinícola del Bierzo.